viernes, 24 de agosto de 2012

Valdés se "hace" del Madrid

Cristiano Ronaldo celebra el primer gol del Real Madrid. Lo tenía encarrilado el Barcelona. Había hecho lo más difícil, remontar con el partido abierto al Real Madrid, que se suele manejar como nadie con el viento a favor. Iniesta cogió el toro por los cuernos y ejerció de guía para que Messi y Xavi remontaran tras el empate de Pedro. Se avecinaba el cuarto, el Real Madrid estaba entregado, pero entonces Víctor Valdés se enredó con el balón en los pies y ante el más pillo de todos, un Di María que le arrebató el balón para dejar la Supercopa de España muy abierta. Fue, para más crueldad para el portero, después de una gran parada de Casillas. De la goleada a la igualdad. Entre dos grandes, los pequeños detalles son así de decisivos.

Sin la velocidad y agresividad de Pepe, Mourinho también apostó por adelantar las líneas, pero el resultado del planteamiento fue muy diferente al del último clásico en el Camp Nou, cuando el Real Madrid tocó mucho balón. Y es que la posesión fue totalmente del Barcelona, superando el 70%, y jugándose la mayor parte del encuentro en campo del Madrid. Por momentos el duelo fue un auténtico baño. Benzema era el único blanco por delante del balón, aunque en ocasiones ayudaba a tapar a Busquets. Cristiano y Callejón, sorpresa en el once en lugar de Di María, se multiplicaron para evitar superioridades culés en las bandas.

Pese al dominio abrumador y las constantes combinaciones en el centro del campo, al Barcelona le costó inquietar a Casillas. Un par de disparos de Messi y otro de Pedro fue la productividad azulgrana hasta el descanso. Desentonó Alexis, bien tapado por Coentrao, que pese a todo protagonizó dos jugadas polémicas en dos posibles penaltis de Sergio Ramos y Arbeloa. Si el chileno no apareció en el ataque azulgrana, menos lo hicieron los cuatro delanteros blancos, que solo pisaron el área de Valdés en un par de contragolpes sin peligro. Aunque las sensaciones eran muy negativas y la fatiga crecía, las opciones blancas permanecían intactas.

En la reanudación pareció quedar claro que Mourinho no estaba contento y el Real Madrid aceleró. Siguió esperando al Barça, pero con más agresividad y generando algún contragolpe. Así, Cristiano cabeceó anticipándose a Busquets en un gran córner centrado por Özil. Cuarto gol del portugués al Barcelona en los últimos cuatro partidos. Su pesadilla contra el eterno rival ya es historia. Empató Pedro rápido en posible fuera de juego aprovechando una gran asistencia de Mascherano y definiendo con contundencia. Se rompió el partido y ahí residió el mérito azulgrana. En un paisaje que domina el Real Madrid se emplearon mejor los de Tito Vilanova. Con más espacios fue Iniesta quien cogió los galones. Se lució el manchego con un par de conducciones exquisitas marca de la casa. Forzó el penalti de Ramos que transformó Messi y asistió con maestría a Xavi. Lo tenía todo de cara al Barcelona, hasta que Valdés cantó y dio vida al Real Madrid.

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